miércoles, 9 de mayo de 2018

EVALUACIÓN.








La evaluación clínica sobre obesidad debe ser completa, abarcando la parte médica como la psicológica. La psicología de la salud se interesa principalmente por el individuo y por aquello que afecta su salud, ya que intervienen muchos factores para que se manifieste un problema alimenticio de este tipo.




A continuación presentamos lo que se puede utilizar para hacer una evaluación sobre obesidad infantil.





1) Se pueden utilizar entrevistas estructuradas, tanto para los padres del pequeño como para él.
Con la entrevista dirigida a los padres se pretende rescatar la siguiente información:
1.- Hábitos alimenticios del pequeño que tienen relación con el forma de consumo, pueden ser; alimentos consumidos con mayor frecuencia, preferencias alimentarias, etc.
2.- Patrones de actividad física incluyendo no sólo la del pequeño sino la de toda la familia.
3.- Actitudes que muestran los papás frente a la situación en general y particularmente respecto a su hijo.
4.- Conocer la manera en la que los padres perciben a su hijo psicológicamente .

En la entrevista al pequeño se intenta recabar información como la siguiente:



1.- Hábitos alimenticios.🍕🍔🍒🍑🍐🍩
2.- Cómo utilizan sus padres los alimentos, es decir, los utilizan como una recompensa, como castigos, etc.
3.- El tipo de actividad física que realiza.⚽🏊🏃
4.- Cómo percibe su cuerpo.
5.- Qué actitud muestra el pequeño respecto a su estado de salud.😁😔






2) Otro recurso para evaluar son los autorregistros. Estos puede ser de consumo y de hábitos alimentarios, deben ser llenados por los padres y deben proporcionar el tipo, la cantidad y la forma en que se preparó cada uno de los alimentos consumidos, entre otros.
Los otros autorregistros son sobre la actividad física y son completados por el menor, debe incluir información sobre los horarios que maneja para dormirse y levantarse, el tipo de actividad que realiza normalmente, etc.




 Desde el punto de vista psicológico, considero importante el diagnóstico a tiempo sobre la obesidad, ya que este trastorno nutricional puede repercutir en la adaptación social y en el desarrollo psicológico del niño. 


Otro factor importante para evaluar y diagnosticar la obesidad es tener  un diagnostico sobre la cantidad del tejido adiposo. Con esta información junto a las entrevistas, se pueden evaluar las repercusiones en el funcionamiento del cuerpo.
El peso corporal, es la medida más eficaz para comprobar si existe obesidad. La Organización Mundial de la Salud recomienda el parámetro Índice de Masa Corporal  (IMC) para definir la obesidad en niños y también en adolescentes. Este parámetro es de los más utilizados para definir ésta problemática.


También se debe hacer una medición sobre las dimensiones físicas del cuerpo en diferentes edades y después realizar una comparación con estándares de referencia. Este tipo de evaluación se conoce como EVALUACIÓN ANTROPOMÉTRICA y con ella el clínico podrá determinar las anomalías en el desarrollo como resultado de conocer un estado nutricio de un individuo o de un grupo que está en riesgo de alteraciones.

Los índices antropométricos tienen un valor importante en la construcción del diagnóstico. Sin embargo, no debemos olvidar que éstos se deben complementar con indicadores clínicos, pues sus alcances no permiten establecer las causas de la obesidad y establecer un diagnóstico final completo.
Entre las medidas antropométricas se encuentran la talla, peso corporal, índice del segmento superior del cuerpo y del segmento interior, así como del grosor de pliegue tripcipital del brazo.





Existen tests psicológicos que evalúan aspectos emocionales y psicológicos que están relacionados con la obesidad.  Muchas veces el estar obeso puede provocar otros trastornos alimentarios como la bulimia. Los más utilizados en investigaciones internacionales son el Eating  Disorder Inventory-Child (EDI-C) y el Children´s Version of the Eating Attitudes Test. Ambos fueron adaptados a la población infantil, ya que originalmente fueron diseñados para adultos.

El EDI-C es una adaptación del Eating Disorder Inventory-2. Consta de 91 reactivos que indagan sobre síntomas  que están relacionados a los trastornos alimentarios.
Están divididos en 11 subescalas , 3 de ellas nos permiten evaluar actitudes y conductas que se relacionen con la alimentación, con el peso y sobre la imagen corporal, y las demás subescalas nos ofrecen una evaluación sobre los rasgos psicológicos que están asociados a los trastornos alimenticios.

El ChEAT es una versión adaptada del Eating Attitudes Test-26, este  instrumento investiga como es percibida la imagen corporal, las preocupaciones que se pueden tener en relación a la comida y a la práctica de una dieta. La primera versión constaba de 40 reactivos  (EAT-40), posteriormente se diseño una versión más corta de 26 reactivos y es aplicada a niños de 8 a 13 años de edad. Está conformada por tres subescalas:
DIETA; evalúa el rechazo a consumir alimentos con alto contenido calórico y la preocupación por el peso.
CONTROL ORAL; se evalúa el control personal y social sobre la alimentación.
BULIMIA; abarca las conductas bulímicas y los pensamientos persistentes en relación a la comida.
Dependiendo del rango de puntuación que obtenga la persona sometida a la evaluación, se determina si puede estar en riesgo de presentar algún trastorno alimentario.




REFERENCIAS.


  • Elizathe, L., & Murawski, B., & Arana, F., & Diez, M., & Miracco, M., & Rutsztein, G. (2010). DETECCIÓN DE TRASTORNOS ALIMENTARIOS EN NIÑOS: ADAPTACIÓN LINGÜÍSTICA Y CONCEPTUAL DEL CHILDREN’S EATING ATTITUDES TEST (CHEAT). Anuario de Investigaciones, XVII , 33-40.
  • Kaufer-Horwitz, M. y Toussaint, G. Indicadores antropométricos para evaluar sobrepeso y obesidad en pediatría. Boletín médico del Hospital Infantil de México versión  impresa ISSN 1665-1146. Bol. Med. Hosp. Infant. Mex. vol.65 no.6 México nov./dic. 2008 Disponible en: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1665-11462008000600009
  • Martínez-Munguía, C., & Navarro-Contreras, G. (2014). Factores psicológicos, sociales y culturales del sobrepeso y la obesidad infantil y juvenil en México. Revista Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social, 52 (1), S94-S101.
  • Saldaña, C. (1998) Modificación de conducta para el cambio de hábitos alimentarios y patrones de actividad física en obesidad infantil. En F.X. Méndez y D. Maciá A. (Comps.) Modificación de Conducta con Niños y Adolescentes. Madrid: Ediciones Pirámide 
























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